Seleccionados III Encuentro “Me gustan los estudiantes”

Con el objetivo de apoyar, reconocer y difundir el desarrollo musical en los establecimientos de educación pública y subvencionada del país, el Museo Violeta Parra lanzó su Tercer Encuentro “Me gustan los estudiantes”, cuya convocatoria ya finalizó y tuvo seis seleccionados.

Como Museo Violeta Parra, queremos agradecer a  las y los solistas y agrupaciones musicales conformadas por estudiantes de enseñanza básica y media que con mucha motivación nos enviaron su trabajo musical para formar parte del III Encuentro “Me gustan los estudiantes”.

"Incentivar año a año el Encuentro es un aliciente muy grande para aquellos estudiantes que ven en la Música su forma de comunicación. Apoyar estas iniciativas desarrollan sus inquietudes y las llevan a un contexto real, participativo y con espíritu de comunidad", dijo Gloria Simonetti, Vicepresidenta de SCD  y miembro del Comité de Evaluación encargado de seleccionar a las y los finalistas.

Por su parte,  Loreto Bravo, Directora de Balmaceda Arte Joven y también parte del jurado, agradeció al Museo Violeta Parra la oportunidad de participar como jurado en este encuentro: "A pesar de estar en un año lleno de complejidades, observé mucha presencia de regiones diferentes de la Metropolitana. Ver niñas y niños y jóvenes tan comprometidos con nuestro patrimonio musical, es conmovedor", y destacó el vínculo en este proyecto con Balmaceda Arte Joven, organización cultural a su cargo.

Cabe mencionar que una de las condiciones para participar en esta convocatoria, era ser solistas o parte de una agrupación musical conformada por estudiantes con sus docentes de enseñanza básica y media de cualquier establecimiento público y subvencionado de Chile. Para postular, cada agrupación o solista debió enviar, a través del formulario en línea, la interpretación de, al menos, una canción.

Francisca Peró, Directora Teatro del BíoBío y miembro del jurado, dijo sentirse muy contentos como institución de poder fomentar la participación de jóvenes en la música y resaltó la participación de diferentes regiones en esta versión virtual del evento. "Todas y todos los participantes demostraron un trabajo profundo y dedicado, donde se nota el apoyo de docentes y familias para que las y los jóvenes hayan podido enviar su material. La música resiste y nos sigue conectando en estos tiempos de pandemia", agregó.

Por último, Cecilia García - Huidobro, Directora Museo Violeta Parra y también miembro del Comité de Evaluación, señaló que esta instancia revela la creatividad de los estudiantes, que muestran sus propuestas personales, sin dejar de lado la raíz inspiradora de Violeta Parra. "Este año ha sido particularmente difícil para ellos y ellas. Ha quedado en evidencia el rol preponderante de los y las profesoras que los guían, motivan y estimulan. Con la colaboración que hemos establecido con la SCD, Teatro del BíoBío y Balmaceda Arte Joven ha llegado la consolidación de este concurso que visibiliza nuestro talento joven", dijo.

Las agrupaciones y solistas seleccionadas/os este año son:

  • Catalina Espinoza
  • Estefanía Guzmán
  • Granitos de Escarcha
  • Minga
  • Música Ensamble
  • Novena Estación

Sus presentaciones en vivo serán programadas e informadas próximamente, y se transmitirán por las redes sociales del Museo en el ciclo de extensión cultural #VioletaEnCasa.


Cecilia García-Huidobro, directora del Museo Violeta Parra: “La gente siente propia a Violeta Parra”

A pocos meses de terminar el año y pleno quinto aniversario de la institución, Cecilia García-Huidobro, directora del Museo Violeta Parra, reflexiona sobre sus desafíos, sus cambios y sobre un futuro que sueña con un nuevo edificio para continuar promoviendo el legado artístico, cultural y musical de la figura de Violeta Parra.

Días posteriores al 18 de octubre, inicio del estallido social en Chile, el Museo Violeta Parra fue víctima de un voraz incendio. Ese día Cecilia García-Huidobro, directora de la institución cultural, acudió al lugar con un solo objetivo: rescatar el legado de Violeta Parra y trasladar sus obras y objetos hacia un sitio seguro, uno que esté lejos de los incidentes y de las manifestaciones.

Hoy, a casi un año de ese suceso, Cecilia recuerda que a las 06:00 hrs de ese día, ya había conseguido una bodega, camionetas y que acompañada de Milena, nieta de Violeta, vivieron tensos kilómetros protegiendo cada obra, cada objeto, cada parte del legado de Violeta Parra hacia el depósito que las protegería.

Tras ese siniestro, el Museo sufrió varios otros incendios menores siendo a finales de febrero el último de ellos. Pese a dichos incidentes, la estructura del edificio está intacta y a la espera de que la empresa de seguros evalúe los daños. Lo cierto, afirma Cecilia, es que volver a asegurarlo no será posible, y que la restauración podrá tomar hasta dos años, por lo que la prioridad actualmente es continuar difundiendo la vida y obra de Violeta Parra a través de otras plataformas, lugares e iniciativas.

Por otro lado, recientemente se abrió la posibilidad de que el Museo Violeta Parra se instale de forma provisoria en el Centro de Extensión del Instituto Nacional. Dicha oportunidad permitirá volver a exhibir las obras de Violeta hacia sus miles de seguidoras y seguidores, además de dar a conocer “La Rebelión de los campesinos”, arpillera presentada por Violeta en presentada en el Louvre en 1964, y que recién fue recuperada y restaurada tras pasar 60 años guardada en un sótano.

Desafíos que miran con optimismo al futuro. Por ahora, síganos acompañando en las actividades del ciclo de extensión cultural #VioletaEnCasa a través de las redes sociales del Museo Violeta Parra, siendo Facebook e Instagram los principales soportes de transmisión de talleres, conciertos y conversatorios sobre diversas temáticas sociales y culturales.

“Los museos deben resguardar el patrimonio, pero también atraer a un público diverso, interactuar con las vanguardias y ofrecer experiencias, manteniendo su visión y misión. Sobre todo con una figura como la Violeta Parra, que está en todas partes: en la música, la artesanía, en la calle, en el estallido, con un mensaje universal. La gente la siente propia”, dice Cecilia García-Huidobro.

En relación al estado actual del Museo Violeta Parra, Cecilia dijo en una reciente entrevista realizada a la Revistas VD de El Mercurio que “hemos pensado guardar algunos elementos encontrados entre los escombros, como una serie de mimbres quemados, e incluirlos en una museografía futura”


Convocatoria: II Premio Tesis Violeta Parra

Por segundo año, el Museo Violeta Parra junto con la Cátedra Violeta Parra de la Universidad de Concepción, premiarán con un millón de pesos al mejor trabajo sobre Violeta Parra. Quienes quieran postular podrán hacerlo hasta el 7 de diciembre de 2020.

Pese al paso de los años, el legado de Violeta Parra continúa siendo un territorio abierto a la exploración y a nuevas lecturas. Su personalidad artística multifacética sigue inspirando a nuevas generaciones, y esa es una de las principales motivaciones tanto para el Museo Violeta Parra como para la Universidad de Concepción, a través de la Cátedra Violeta Parra, a otorgar por segundo año el Premio Tesis Violeta Parra, en su categoría única.

Podrán postular personas naturales de nacionalidad chilena, graduadas y/o tituladas de instituciones de educación superior chilenas y extranjeras en programas de pre y posgrado en las áreas de humanidades, artes, ciencias sociales y educación. El objetivo de esta iniciativa es promover el estudio y la reflexión en torno a la figura de Violeta Parra y las diferentes facetas de su trabajo como artista e investigadora, contribuyendo a la producción y divulgación de conocimiento en torno a esta connotada figura nacional.

La recepción de postulaciones permanecerá abierta hasta el 07 de diciembre de 2020, tras lo cual el jurado, compuesto por el Director de la Cátedra Violeta Parra, la Directora del Museo Violeta Parra, además de una persona designada por cada institución para tal efecto, decidirán el trabajo ganador, cuyos autores o autoras recibirán un premio único de $ 1.000.000 y, además, su obra investigación se convertirá en una publicación digital

Cabe recordar que el año pasado, ocasión en que se entregó este reconocimiento por primera vez, la ganadora fue Lorena Valdebenito, musicóloga de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) que durante siete años estudió los discursos sobre los que se construye la imagen de Violeta Parra. Su investigación se basó en variadas fuentes documentales como notas de prensa, biografías, artículos académicos, discografías, antologías y partituras, y su hipótesis se basó en la idea de que Violeta Parra “se construyó como un personaje fragmentado" y, por eso, "no hay una única Violeta, sino que múltiples violetas”, explicó Lorena Valdebenito.

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Segunda Visita Mediada Virtual a Fundación Las Rosas: "Gracias a la vida"

Las personas mayores son uno de los grupos más afectados emocionalmente frente al escenario sanitario. En ese contexto, nuestra Visita Musical “Gracias a la vida” busca llevarles afecto, compañía y música, además de diversos pasajes de la vida de Violeta Parra.

Producto del contexto sanitario actual, como Museo hemos adaptado nuestros programas sociales, educativos y culturales a un formato a distancia. Nuestra propuesta virtual
es denominada Visita Musical para Personas Mayores “Gracias a la vida”.

De acuerdo a lo anterior, el pasado viernes 2 de octubre tuvimos la oportunidad de realizar una segunda visita con Fundación Las Rosas. Estuvimos con personas mayores y terapeutas pertenecientes al Hogar 21 San Carlos de la comuna de Recoleta, a quienes acompañamos con música en vivo y compartimos pasajes de la vida y obra de Violeta Parra.

Cabe destacar que la Visita Musical “Gracias a la vida” es un proyecto de mediación desarrollado co-creativamente en conjunto con el Voluntariado 2020 del Museo Violeta Parra, quienes colaboraron en encontrar las herramientas necesarias para mantener el nexo emocional y afectivo con los adultos mayores de Fundación Las Rosas, institución con la que tenemos un trabajo sostenido desde el año 2019.

Las personas mayores, como principal grupo de riesgo de la pandemia, necesitan más que nunca contención, distracción, compañía, participación y una voz esperanzadora. En este escenario, la Visita Musical “Gracias a la vida” estimula los recuerdos de infancia y juventud de las y los participantes, a través de imágenes y canciones de la artista.


“Gracias a la Vida”: Primera Visita Virtual a personas mayores

La semana pasada asistimos por primera vez a dar una Visita Musical Virtual “Gracias a la Vida” a Fundación Las Rosas, en el marco de nuestro convenio con dicha comunidad orientada al cuidado de personas mayores.

Antes de que la pandemia nos obligara a dirigir todas nuestras energías a una modalidad virtual, una de las actividades más frecuentes era llevar “La Maleta de Violeta” hacia diversas instituciones y comunidades. Una de dichas instituciones era Fundación Las Rosas, la cual nos da la oportunidad de visitar sus hogares de la Región Metropolitana.

Debido al contexto sanitario actual, tuvimos que reinventarnos, y gracias al trabajo de las y los voluntarios del Museo Violeta Parra el pasado viernes 7 de agosto pudimos volver acompañar a los adultos mayores del Hogar 20 de La Florida de Fundación Las Rosas, y llevarles la actividad “Gracias a la Vida” con música en vivo y diversos pasajes de la vida y obra de Violeta Parra, de manera 100% virtual.

Esto marcó el inicio de una serie de visitas que realizaremos con el objetivo de mantener un vínculo afectivo con los adultos mayores en este momento de aislamiento físico y confinamiento, donde ellos –como grupo de mayor riesgo– necesitan contención, compañía, distracción y esperanza.

“Gracias a la Vida” apela a la memoria emotiva de los asistentes, estimulando sus recuerdos de infancia y juventud por medio de imágenes, música y conversación. La actividad se divide en tres momentos, que van marcados por diversas temáticas relacionadas con su vida y el contexto musical y social que pudieron haber tenido en común con Violeta Parra.

Cabe destacar que desde el 2019 que Museo Violeta Parra mantiene un convenio con Fundación Las Rosas.


¿Quién era Gilbert Favre?

Gilbert Favre deja Ginebra el año 1960 a la edad de 32 años. Vive en el barrio antiguo de esa ciudad donde toma clases de música en el Conservatorio, estudia clarinete y le gusta el jazz. Su vida transcurre en la bohemia: amigos, cafés, bares…hasta que un día decide que no puede seguir con esa vida.

Decide comprar una moto para recorrer el mundo. Decide conocer Grecia pero el destino lo lleva hasta América Latina. Se reencuentra con un amigo que dejó de ver hace ocho años quien le cuenta que hay un profesor de español listo para viajar a América Latina para estudiar la vida de los indios. Gilbert se contacta con el arqueólogo Jean-Christian Spahni que necesita viajar a Chile al Desierto de Atacama para estudiar e investigar una antigua civilización. Quince días después llegan a Chile.  Atraviesan Brasil, Uruguay y Argentina antes de llegar al Desierto de Atacama que viene a ser uno de los más importantes e impresionantes del globo terráqueo. Permanecen ocho meses ahí para buscar y encontrar rastros de los indios (vasijas y momias). Viaja a Santiago solo y sin un peso. Le cuentan que existe una chilena llamada Violeta Parra a quien debe conocer.

En esa época sus hijos Isabel y Angel Parra trabajaban en las oficinas de la Casa Central de la Universidad de Chile. Gilbert llega a ese lugar y les pregunta dónde puede ubicar a la artista Violeta Parra. Isabel y Angel le dan la dirección de la casa de Violeta en La Reina y explican cómo llegar, considerando que Gilbert no habla ni una palabra de español. Gilbert llega el día del cumpleaños de Violeta el 4 de octubre de 1960. Es muy bien recibido. Cuando sus hijos llegan a su casa se dan cuenta que Gilbert logró llegar y que no se separaría más de Violeta: se transforma en la pareja de Violeta Parra. E

ncuentra un trabajo en la televisión chilena para ocuparse del montaje de los decorados del canal. Es ahí (1961) cuando Violeta recibe una invitación para viajar a Europa y hacer una gira. Gilbert decide acompañarla hasta Buenos Aires, permanece ahí un tiempo realizando distintos trabajos y comienza a tocar la quena. Reúne suficiente dinero para regresar a Europa, a Ginebra y París dónde se reúne con Violeta. Actúan en pequeños teatros de la ciudad de Ginebra como el Theatre de Plaisance ubicado en la Rue du Chateau en el marco de un homenaje a la poesía latinoamericana y el Theatre de la Court Saint-Pierre. Ahí conocen a Christine Sevres esposa de Jean Ferrat.

Entre 1962 y 1965 Violeta en Ginebra, pinta, borda y realiza numerosos recitales en distintos teatros y canales de televisión. En 1964 ayuda a Violeta a preparar su exposición en el Pabellón de Marsan del Museo del Louvre. La ayuda con el montaje, prepara las telas, los bastidores pasan largas horas en el Louvre organizando todo para la inauguración de esta exposición. Violeta graba su disco “Canciones reencontradas en París”. Viven entre Ginebra y París. Gilbert viaja a Bolivia y crea un grupo que interpreta música latinoamericana y del altiplano. Se convierte en el mejor tocador de quena. Cuando regresa a Chile decide dejar la música para dedicarse al cine.

De hecho cuando Violeta realiza su exposición en el Museo del Louvre Gilbert filma unas imágenes que muestran el lugar dónde se desarrolla esta exposición, Violeta bordando y hablando con los visitantes de su muestra. Es el único registro audiovisual de ésta exposición que existe hasta el día de hoy. Regresa a Chile dónde se reúne con los hijos de Violeta los cuales crean La Peña de los Parra en el centro de Santiago en la calle Carmen 340 que revoluciona el ambiente musical de esa época. Se podía escuchar a los hermanos Parra, a Rolando Alarcón, Patricio Manns y Víctor Jara. Gilbert toca la quena con ellos en esta Peña, es llamado “El tocador afuerino” y tiene mucho éxito. Gilbert y Violeta regresan a Chile, después de su viaje por Europa en junio de 1965. Ellos viven y trabajan en la Peña. La Peña se traslada a la FISA, feria internacional de productos agrícolas que se realiza una vez al año en Santiago en una carpa.

Al finalizar la FISA Violeta compra esa misma carpa y la instala en la comuna de La Reina. Las cosas con Gilbert no funcionan y esta relación se termina ese mismo año. Gilbert toma sus cosas, su cámara, su clarinete y su quena y se va a Bolivia. Violeta nunca más lo volverá a ver. Posteriormente se casa con una boliviana y tiene 2 hijos. Muchos años después regresa a Ginebra donde fallece.


Cultura e Integración

Cultura e Integración:

Museo Violeta Parra incluirá intérprete de lengua de señas chilena en sus transmisiones en vivo, dentro del marco de actividades online #VioletaEnCasa.

La inclusión es una prioridad para el Museo Violeta Parra por lo que, desde agosto, acercará la cultura a la comunidad con discapacidad auditiva que sigue las actividades del ciclo #VioletaEnCasa, incorporando intérpretes de lengua de señas.

Queremos invitar a todas las personas en situación de discapacidad auditiva a unirse a las actividades transmitidas en vivo a través de las redes sociales del Museo Violeta Parra, ya que tanto talleres como conversatorios incluirán intérprete de lengua de señas chilena.

Para identificar estas actividades, será incluido un sello de dos manos color naranjo, dentro de un círculo color violeta. 

Cabe mencionar que #VioletaEnCasa nace como una respuesta al contexto sanitario para seguir realizando talleres, conciertos, documentales, conferencias y conversatorios, entre otras actividades. Gracias a los canales digitales, se ha podido continuar con la difusión del legado de Violeta Parra, promoviendo nuestras tradiciones, patrimonio y cultura a los seguidores de todo el mundo.

Desde agosto, se sumarán las personas en situación de discapacidad auditiva que no habían podido participar, asegurando su accesibilidad por primera vez en el próximo taller a realizarse el miércoles 5 de agosto, sobre bordado a máquina con textiles reutilizados.

Acá pueden ver la programación de #VioletaEnCasa de agosto: https://museovioletaparra.cl/actividades/

La relación entre Violeta Parra y Ramón Huidobro-Domínguez

Ramón Huidobro Domínguez conoció a Violeta en el mes de febrero del año 1962 en Ginebra, Suiza. Había sido designado Embajador de Chile en la sede de las Naciones Unidas por cinco años.

Junto a su esposa Panchita Llona y su hijo Juan Allende, se encontraron en la calle con un afiche presentando a Violeta Parra y sus hijos y nieta en un recital en el Théâtre de la Court de Saint-Pierre. El espectáculo se llamaba “Violeta Parra du Chili”. Asistieron al espectáculo de Violeta Parra y sus hijos Isabel, Carmen Luisa, Angel y su nieta Tita. Gilbert Favre, su compañero le explicaba al público en francés de qué trataba el espectáculo. En la primera parte del recital interpretaron una selección de canciones del folklore chileno y la segunda parte canciones compuestas por Violeta Parra. Ramón Huidobro contó que la escenografía representaba una típica fonda chilena en un parque con banderitas de colores y los artistas con sus ponchos.

Su estadía en Ginebra coincidió con una exposición de la obra visual de Roberto Matta Echaurren en una sala de la calle Saint- Pierre frente a una galería donde Violeta exhibió sus cuadros y arpilleras. Ramón Huidobro, su esposa y Violeta Parra fueron invitados al vernissage de la exposición de cuadros y grabados de Roberto Matta Echaurren. Violeta preparó mistela y todos los invitados pudieron saborearla. Les hicieron una recepción en su residencia para rendirles honores a estos dos artistas chilenos.

En ese momento Violeta vive entre Suiza con Gilbert Favre y Francia. Junto a sus hijos y nieta realiza numerosos conciertos en Ginebra donde también expone sus arpilleras y esculturas de alambre y programas de televisión. Ese mismo año les contó que su sueño era exponer en el Museo del Louvre. Sueño que se cumplió en abril de 1964 con su exposición en el Museo de Artes Decorativas, Pabellón Marsan, Palacio del Louvre, que duró hasta el 11 de mayo de ese año.

Ellos siguieron su trayectoria, nunca le perdieron el rastro, la quisieron mucho y la consideraban como una artista multifacética y de un talento inigualable. A propósito de Roberto Matta Echaurren, Violeta cuenta que la visitó a raíz del montaje de su exposición y que fue un bellísimo encuentro. Le gustaron todos sus trabajos y le propuso hacerlos en tamaño más grande. También le ofreció cualquier tipo de ayuda.

Resulta muy interesante destacar que treinta y tres años después (1997) con motivo de la visita oficial a Francia del Presidente de la República, Señor Eduardo Frei Ruiz-Tagle, simbólicamente, sus obras son expuestas en el Museo de Artes Decorativas. Quince arpilleras y treinta óleos son expuestos. Roberto Matta Echaurren junto a su esposa asisten a la inauguración de esta exposición y recibe el Premio Gabriela Mistral, Orden al Mérito Cultural y Docente del Estado de Chile (1997). Este artista tuvo siempre un vínculo muy estrecho con Violeta Parra y su obra.


Violeta Parra en Argentina

El año 1961, Violeta y su madre viajan a Argentina para buscar al tío Lalo (Eduardo Parra) quien al enviudar decide irse junto a sus hijos a la Pampa Argentina a buscar trabajo. Lamentablemente su plan no funciona y regresa a Chile junto a sus dos hijos y su madre. Violeta se queda por un corto período en Buenos Aires para luego regresar a la Pampa Argentina a la ciudad de General Picó. Nace una amistad con Don Joaquín Blaya.  Se instala unos meses en la casa del Gobernador y esposa. En esta casa realiza cursos de folklore, cerámica, pintura y bordado. Se presenta en la Peña “El Alero”. No se conoce la verdadera razón de su amistad con el Gobernador ni el por qué  se instala a vivir con ellos por un tiempo. Sin embargo su estadía en ese lugar fue fructífera. Su amistad se ve reflejada en las cartas que Violeta le escribe cuando viaja por el mundo. En febrero de 1962, en una de sus cartas le cuenta lo difícil que fue despedirse de ellos luego de su partida a Buenos Aires y estadía en el hotel Phoenix ubicado en la esquina de avenida Córdoba con calle San Martín. No logra acostumbrarse a este cambio tan brusco de ciudad. Debe organizarse para trabajar ahí, exhibiendo su obra plástica y cantando. En Buenos Aires expone sus pinturas y arpilleras. Realiza un par de recitales en el teatro I.F.T. y participa en algunos programas de radio y televisión argentina.  También cuenta que le fue muy difícil obtener su permiso de trabajo razón por la cual tuvo que hacer muchos trámites y esperar varias semanas para que todo estuviera en regla. Es muy importante recalcar que la artista graba un Long Play de canciones originales como “Arriba quemando el sol”, “Arauco tiene una pena”, “Según el favor del viento”, entre otras. Y, algunas recopilaciones folklóricas como “Los santos borrachos” y “El romero no lo quiero”. Posteriormente graba un disco con estas mismas canciones en Francia el año 1963 cuyo título es “Canciones reencontradas en París”. Este es uno de los discos más importantes de su carrera que sin lugar a duda es la huella que deja de su paso por Argentina.

Muchos años después, Cristián Blaya, hijo de Joaquín Blaya le muestra a Isabel Parra en uno de sus viajes a Buenos Aires la pintura que Violeta le regala a la familia Blaya. Este óleo se puede apreciar en la portada de la reedición y masterización  del disco “Violeta Parra en Argentina” por parte de la Fundación Violeta Parra el año 2010 en Santiago de Chile. Este álbum forma parte del catálogo de 10 discos de Violeta Parra editados por el sello Oveja Negra y la Fundación Violeta Parra.

Violeta también conoce a Horacio Guarany cantautor y artista argentino en la casa del matrimonio de Eva y Pepe Montana ubicada en Olivos provincia de Buenos Aires. En ese lugar se reúnen varios artistas e intelectuales argentinos como el escritor y Premio Nacional de Literatura Enrique Wernike y el poeta, escritor y titiritero Xavier Villafañe. Estas personas forman parte de la izquierda intelectual  argentina de los años 50 y 60. Es ahí donde la escucha cantar por primera vez y queda maravillado con sus cuecas. Algunas de estas cuecas fueron grabadas por el propio Horacio Guarany en uno de sus discos. Cuenta que posteriormente se encontraron en el Festival Mundial y de la Paz en Polonia y esa fue la última vez que se vieron puesto que Violeta no se detiene nunca y está siempre en movimiento.


Presentación Columna Milena Rojas

Recuerdos de Jodorowsky sobre Violeta Parra

Alejandro Jodorowsky escribe un prólogo en su libro: “El maestro y las magas” en el cual describe los recuerdos que tiene de Violeta Parra. La conoce en París durante su primer y segundo viaje a Europa. Violeta trabaja en la boîte de nuit “L´Escale” ubicada en la Rue Monsieur Le Prince en el barrio latino desde las diez de la noche hasta las cinco de la madrugada. Su sueldo es muy bajo y le alcanza solo para pagar un cuarto de hotel y cocinar platos típicos chilenos a sus seis mejores amigos de los cuales se incluye a Alejandro Jodorowsky lo cual está descrito en sus Décimas. Autobiografía en versos. 

 

Con tres billetes de a mil

y a mi cuarto clandestino

llevé donde mis amigos

mi primer sueldo de París;

brincan al verme lucir

los francos tan azulitos,

besaban los billetitos

que andaban de mano en mano

d´estos chilenos hermanos

flores de campo bendito.

 

Como lo manda la ley

en todo hay que hacer justicia

lo cumplo yo con delicia

y aquí voy nombrando a seis

arcángeles, como veis

me abrigan con su amistad,

me brindan conformidad

en ese mundo lejano

y al ofrecerme sus manos,

se aclara mi oscuridad.

Repito y vuelvo a decir,

cogollito de cilantro

para mi amigo Alejandro,

que me alentara en París

con una flor de alelí

y una amistosa sonrisa,

su mano fue una delicia

allá en esa vida ausente

ayer sembraste simiente

hoy florece y fructifican. 

 

Violeta graba en la casa discográfica “Le Chant du Monde” y en la Fonoteca Nacional del Museo del hombre sus recopilaciones folklóricas recogidas a lo largo de todo Chile. Estas recopilaciones folklóricas son interpretadas por mujeres y hombres del campo cuyas edades son muy avanzadas. Ellos le cantan a lo humano y a lo divino. 

Alejandro la cuestiona porque todos estos trabajos efectuados por Violeta no tienen retribución de dinero alguno. Pero Violeta, muy inteligente y sabia tiene la convicción de que estos trabajos, grabaciones e investigaciones permanecerán en el tiempo y serán objeto de estudio en el futuro y reflejarán la cultura tradicional chilena. 

-Pero Violeta, ¡Si no te dan un céntimo!, ¡Tienes que darte cuenta de que, en nombre de la cultura, te están estafando!

- No soy tonta sé que me explotan. Sin embargo lo hago con gusto: Francia es un museo. Conservarán para siempre estas canciones. Así habré salvado gran parte del folklore chileno. Para el bien de la música de mi país, no me importa trabajar gratis. Es más, me enorgullece. Las cosas sagradas deben existir fuera del poder del dinero. 

Alejandro afirma que le hizo caso y que nunca en su vida cobró por leer el tarot o dar consejos de psicomagia.

Se vuelven a encontrar durante su segundo viaje (1963) a Europa cuando Violeta es ya una artista conocida en Chile.  Violeta actúa junto a sus hijos en la fiesta del diario “L´Humanité” perteneciente al partido comunista francés. También graba un long play cuyo título es “Los Parra de Chillán”. Es allí cuando Violeta comienza a bordar y hace esculturas en alambre y greda. Por lo general trabaja con muy pocos materiales con lo que tenga a mano. 

Jodorowsky recuerda: “Paseándome con ella por las orillas del Sena, llegamos frente al Palacio del Louvre.

-¡Qué imponente museo!

-Calla- me contestó altiva-: el Louvre es un cementerio y nosotros estamos vivos. A mí que soy tan pequeña, ese enorme edificio no me asusta. Te prometo que pronto verás ahí dentro una exposición de mis obras…

Jodorowsky quedó muy sorprendido por lo que le dijo Violeta. Ella sabía en el fondo que lograría el año siguiente exponer en el Pabellón Marsan del Museo de Artes Decorativas del Museo del Louvre. Compró materiales de toda índole para ponerse a trabajar: bordar arpilleras, esculpir alambre y greda y, pintar con óleos y témpera. Violeta se trasformará en una artista plástica, al año siguiente (1964) expone en el Pabellón Marsan, del Museo de Artes Decorativas del Museo del Louvre sus óleos, arpilleras y esculturas. 

Su amigo aprendió de Violeta que si queremos llevar a cabo un proyecto debemos ser trabajadores y muy disciplinados:

“Esta increíble mujer me enseñó que si queremos algo con la totalidad de nuestro ser, acabamos lográndolo. Lo que parece imposible con paciencia y perseverancia se hace posible”. 

Estos recuerdos prueban que su amistad marcó la vida de Jodorowsky porque Violeta no era cualquier persona. Era una visionaria sin embargo muy sencilla y talentosa pero con un carácter muy fuerte. Él siempre la recordó con un profundo cariño y admiración. 

 

Bibliografía:

Parra Violeta, Décimas Autobiográficas, Editorial Sudamericana, Santiago de Chile, 1998.

Jodorowsy Alejandro, El maestro y las magas, Editorial Grijalbo, Santiago de Chile, 2005.