Directora del Museo Violeta Parra suscribe carta del Grupo de los Veintiuno “La Alianza del Pacífico: Un desafío cultural”

3 Abril, 2017

El sábado 1 de abril el diario El Mercurio publicó esta columna de opinión firmada por el Grupo de los Veintiuno, en el que participa Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra.

 

En el último tiempo, los medios de comunicación nos han informado de nuevos avances en los acuerdos entre Chile, Perú, Colombia y México, en el contexto de la Alianza del Pacífico, así como de los esfuerzos por tender puentes comerciales con otros países -de Oceanía y Asia- que comparten la cuenca de nuestro océano. Los abajo firmantes creemos que es especialmente urgente que, junto con esta reflexión política y económica, exista una perspectiva cultural: un pensar propio que devele las nuevas posibilidades de configuración identitaria que este acercamiento transpacífico puede llegar a significar para Chile y para América Latina en general.

 

El océano Pacífico siempre ha estado ahí. Tanto para el mito como para la historia. Fue el lugar de los continentes sumergidos de Mu y Lemuria, así como el paso que cruzó gran parte de los primeros habitantes de América. Fue también el Mar del Sur del Imperio Hispano y, luego, en el siglo XIX, un espacio fecundo para el comercio chileno con Australia, la Polinesia, California, entre otras orillas. Hasta el día de hoy, el mar es una promesa de “futuro esplendor” en el himno nacional de nuestra república.

 

Sin embargo, nos hemos quedado constreñidos entre las dos cordilleras. Olvidados de nuestro mar, perdimos ese rol de país de navegantes. Como lo sostenía Juan Egaña, la sociedad chilena se ha desarrollado “de espaldas al mar”. Lo mismo decía hace poco el escritor mexicano Ignacio Padilla, en relación con América Latina: no hemos sabido navegar el mar ni integrarlo a nuestra cultura americana. Como sociedad, hemos optado por un discurso centralista arraigado a lo terrestre. Son pocos nuestros artistas e intelectuales para los que el mar ha tenido un rol central. Hemos tomado caminos de campo, ciudad y carretera, temerosos y distantes del océano y, por esto, ignorantes de su historia y de sus potencialidades.

 

La Alianza del Pacífico significa hoy no solo la posibilidad de abrir mercados y mejorar productividades, sino también de despertar conciencias y fomentar un desarrollo cultural y espiritual para sus miembros. La Alianza del Pacífico puede abrir para Chile senderos oceánicos que son también senderos poéticos. En una época ultra tecnificada, que ha tendido a caracterizarse por un creciente temor a la diferencia, los países en alianza en torno a la cuenca del Pacífico pueden ser un ejemplo mundial de diálogo y trabajo compartido, que, lejos de anular las diferencias culturales, ayuden a desarrollar colaborativamente sus identidades propias, en medio del magno desafío cultural que significa la globalización del siglo XXI.

 

“Volvamos al mar”, como decía Francisco Coloane. Procuremos que la Alianza del Pacífico y los acuerdos con países del otro lado del océano constituyan una oportunidad para dialogar en profundidad y no una mera preocupación por índices macroeconómicos. Es necesario incorporar a este acuerdo las distintas visiones de mundo, las culturas ancestrales, la literatura y las artes. En este sentido, proponemos que, en las próximas reuniones de la Alianza, se incluyan los espacios y tiempos necesarios para reflexionar sobre la educación y la cultura. No como apéndices o notas al margen de la agenda, sino como ámbitos de vital importancia para los países involucrados. Al discurso técnico y económico debemos sumar un pensamiento abarcador, que sea al mismo tiempo fiel a sí mismo y respetuoso de las diferencias. Esto podría contribuir también a superar, creativamente, el ambiente generalizado de crítica y desconfianza que se ha apoderado de nuestra sociedad.

 

 

Jorge Acevedo; Cristián Arregui; María Teresa Cárdenas; Otto Dörr; Pedro Gandolfo; Cecilia García-Huidobro; Abel González; Cristóbal Holzapfel; Juan Pablo Izquierdo; Miguel Laborde; Patricia May; Pedro Murtinho; Ernest Pfeiffer; Sergio Sagüez; Luis Gastón Soublette; Juan Subercaseaux; Cristián Warnken; Cazú Zegers