Vecino dona al museo foto con Violeta Parra

23 Marzo, 2016

  • Se trata de un recuerdo registrado cuando la artista participaba en la Segunda Feria de Artes Plásticas del Parque Forestal.

Corría 1960 y Edmundo Valderrama era un joven estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Habitualmente caminaba por el Parque Forestal y no pocas veces se encontró con la multifacética Violeta Parra cuando exponía sus obras en la feria que se ubicaba en las cercanías del Museo de Arte Contemporáneo. Era la Segunda Feria de Artes Plásticas del Parque Forestal.

Ahí, poco a poco, ambos comenzaron a hablar. “Conversé muchas veces con ella en la feria. Ella vivía ahí, siempre estaba en el parque”, relata Edmundo, quien donó al Museo una fotografía en que aparece él y su amigo Rodrigo compartiendo con la artista en forma muy distendida.

La imagen es la primera donación que recibe este espacio cultural de parte de un visitante, que en este caso además es vecino del museo.  El señor Valderrama recuerda que fue un regalo de la propia Violeta, quien se lo entregó en uno de sus recurrentes encuentros en el parque.

Al analizar la instantánea, dice que a Violeta se le ve comentando algo que ocurrió justo en ese instante. “Nos reíamos mucho. Me dijo algo divertido. Probablemente hizo un comentario de algo que estaba pasando”, comenta.

“Rodrigo (el primero en la foto de izquierda a derecha) estaba posando. Yo me sorprendí. Algo habrá dicho”, agrega. “Violeta tenía una cosa de niña que era muy agradable, muy fresca, muy bonita, sencilla, encantadora”.

Cuenta además que dicha feria iba desde el puente Purísima hasta el Museo de Bellas Artes reuniendo pintores y artesanos.  “Todos los años se hacía la feria. La Violeta dormía ahí. Era muy entretenido porque se juntaba el Ballet Nacional, iba la Sinfónica. Era como la feria del libro. Duraba dos semanas y se hacía a fines de año”, rememora.

Y si bien Edmundo pudo compartir, conversar y reír junto a una de las artistas más prolíficas que ha dado nuestro país, hay una cosa de la cual se arrepiente: “Lamento no haber adquirido nada de ella”.

La imagen, hoy donada al Museo, asoma como el único registro de la cercanía de Edmundo con Violeta. En ese sentido, asegura que su gesto de entregar la instantánea para que sea conservada en este espacio responde a una necesidad de “incentivar” la donación, dado el sinfín de piezas vinculadas a la artista que están diseminadas por Chile y el mundo.

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